Diagnósticos y Técnicas



ARTROSIS DE LA BASE DEL PULGAR (Rizartrosis)

Es una patología articular especialmente frecuente en la población femenina.

Antes de explicar pormenorizadamente los principales rasgos de la artrosis de la base del pulgar es preciso revisar un concepto como la artrosis, a menudo tan familiar como mal explicado.

En una articulación normal las superficies óseas están cubiertas de cartílago el cual tiene por función el facilitar el desplazamiento “suave” entre ellas. La artrosis es una patología que se caracteriza por provocar la desaparición de este cartílago, situación que condiciona una fricción anormal entre esas superficies óseas y, lógicamente, una destrucción progresiva de la articulación con la sintomatología consecuente: dolor.

Al mismo tiempo presenta un engrosamiento de los bordes de la articulación, (osteofitos), que originan el aspecto externo más voluminoso de la articulación.

En la mano, la artrosis afecta con mucha frecuencia la articulación de la base del pulgar, la cual por su forma facilita una amplia gama de movimientos al dedo.

 

¿Qué molestias produce?

El primer síntoma que produce la artrosis de la base del pulgar es el dolor, especialmente al practicar actividades de agarre de objetos entre el pulgar y los otros dedos, tales como abrir botellas o botes al vacío, usar llaves, abrir puertas, etc. La realización de actividades de fuerza, así como los cambios del tiempo, también puede producir un aumento del dolor, sin olvidar que la hinchazón temporal o permanente también es frecuente en estos casos de artrosis. Finalmente, y como colofón a las molestias de la artrosis de la base del pulgar, la evolución de la destrucción articular producirá una limitación importante de la movilidad que, en ocasiones, y debido al colapso articular, puede dar lugar a una deformidad de todo el pulgar.


¿Qué opciones de tratamiento están disponibles?

En las fases iniciales de la artrosis de la base del pulgar las medidas conservadoras dan buenos resultados, siendo las más habituales la aplicación de hielo en la articulación, tratamiento con antinflamatorios, la restricción de actividades que producen dolor, o la utilización de aparatos ortopédicos que limiten la movilidad y protejan la articulación.

Cuando este tratamiento conservador ya no sea efectivo, la opción quirúrgica será la indicada. Varias son las opciones posibles.

Existe la posibilidad de practicar una artrodesis, consistente en la fusión de los huesos afectos del dedo pulgar. Esta técnica quitará el dolor pero limitará la movilidad del dedo.

Otra opción es la llamada artroligamentoplastia, consistente en extirpar las superficies articulares y sustituirlas por una almohadilla preparada con tejidos del propio paciente añadiéndole una reparación ligamentosa para estabilizar la articulación. Esta técnica permite al paciente una mayor movilidad aunque con una discreta disminución de la fuerza del dedo.

La elección de una u otra estará en función de las características del paciente, de la actividad laboral, etc.

Después de la intervención generalmente se precisa la inmovilización durante un periodo de varias semanas, al que no es extraño que siga un programa de fisioterapia adecuado. Es necesario tener paciencia puesto que la recuperación de todo el proceso puede llevar varios meses.

Otras técnicas propuestas por algún especialista consisten en la colocación de una prótesis de sustitución de la articulación fabricada en diversos materiales (silicona, cerámica, metal o polietileno).

Procedimiento quirúrgico
El tratamiento quirúrgico de la artrosis de la base del pulgar se efectúa bajo anestesia regional, practicando una incisión en la base del pulgar y extirpando los tejidos óseos lesionados. Posteriormente, dependiendo de la opción terapéutica escogida –artroplastia o artrodesis-, constituirán parte esencial del tratamiento la fijación articular con ayuda de un implante metálico, o bien con la interposición de un tejido tendinoso procedente del antebrazo del propio paciente.


 

 

¿Que complicaciones se pueden presentar?
Toda intervención quirúrgica lleva implícita la posibilidad de una serie de complicaciones comunes y potencialmente serias que podrían hacer variar la técnica operatoria programada y / o requerir tratamientos complementarios, tanto médicos como quirúrgicos.
Riesgos anestésicos:
En la anestesia, como en cualquier tratamiento farmacológico pueden aparecer problemas de alergia. Por ello Vd. debe advertir siempre al médico sobre cualquier alergia medicamentosa.
Una reacción alérgica a cualquier medicamento puede producir desde la simple aparición de una reacción tipo urticaria hasta manifestaciones mucho más graves, (afortunadamente excepcionales), que lleven a un shock anafiláctico e incluso la muerte del paciente, a pesar de las medidas de reanimación.Una reacción alérgica a cualquier medicamento puede producir desde la simple aparición de una reacción tipo urticaria hasta manifestaciones mucho más graves, (afortunadamente excepcionales), que lleven a un shock anafiláctico e incluso la muerte del paciente, a pesar de las medidas de reanimación.


Riesgos quirúrgicos:

  • Hematoma.
  • Cicatriz dolorosa.
  • Cicatriz queloidea o dehiscente (gruesas y retráctiles o anchas), dependen sobre todo del tipo de piel y de la cicatrización de cada persona.
  • Infección de la herida, (rara).
  • Necrosis cutáneas de los bordes de la herida, (poco frecuentes).
  • Lesiones de los ramos sensitivos del nervio radial, que pueden producirse por la simple separación de los mismos, (para no lesionarlos) y condicionar una disminución de la sensibilidad. Este trastorno es habitualmente temporal y muy excepcionalmente definitivo y puede dejar en algún caso trastornos sensitivos en los dedos.
  • Lesiones de los vasos adyacentes, (rarísima).
  • Algodistrofia simpático refleja, (rara: Síndrome caracterizado por dolor, rigidez de las articulaciones, trastornos circulatorios locales y descalcificación ósea, que puede desencadenarse de forma refleja después de una operación, contusión, inmovilización y en ocasiones sin causa conocida. Se trata de un proceso limitado en el tiempo pero que precisa rehabilitación intensiva. Suele curar en un plazo de 3 a 12 meses, dependiendo de su gravedad. Puede dejar en ocasiones limitaciones articulares, (déficit de movilidad), de las articulaciones afectas, normalmente varias de la misma mano y más raramente del resto de la extremidad.



DEDO EN RESORTE 

Esta patología puede solucionarse con una sencilla intervención quirúrgica.

¿Qué es?

Se trata de un bloqueo del dedo en determinados movimientos, ocasionando dolor o un resalte doloroso en el momento de estirar el dedo o bien, en algunas ocasiones, al doblarlo.Aunque la causa concreta del inicio de este trastorno no es bien conocida, se sabe que es una alteración que presentan más riesgo de padecer aquellas personas que sufren de diabetes, gota (exceso de ácido úrico), artrosis o artritis reumáticas, siendo el dedo en resorte un problema que afecta a los llamados tendones flexores y a las poleas correspondientes por las que pasan, situadas en la palma de la mano y dedos.

Estos tendones son la conexión existente entre los músculos del antebrazo que sirven para doblar los diferentes huesos de los dedos. Cada uno de los tendones flexores está recubierto por una delgada funda o vaina, y se deslizan por el interior de las poleas -una especie de túneles-, que son las que sirven para dirigir el trayecto de los mencionados tendones en su recorrido por la zona palmar de los dedos, manteniéndolos adosados a los huesos.

Cuando se realiza la flexión y la extensión de los dedos -doblar y estirar-, los tendones se deslizan por el interior de estos túneles, cuya función es parecida a la de una polea dirigiendo la cuerda que saca el cubo de agua de un pozo.

Si por cualquier motivo la vaina del tendón se inflama y aumenta de tamaño, o el tendón desarrolla un pequeño nódulo o engrosamiento en su interior, en el momento en que el tendón pasa por una de las poleas se produce, en primer lugar, una sensación dolorosa.



Esta situación llega a producir, de forma progresiva, un círculo vicioso caracterizado por la aparición de un mayor grado de irritación en las estructuras mencionadas y, en consecuencia, más dolor, hasta que en un momento dado el tendón puede llegar a bloquearse en flexión del dedo, (dedo doblado), causando dolor al estirar el dedo o imposibilitando su estiramiento. 

DEDO BLOQUEADO EN FLEXIÓN

Diagnóstico

El diagnóstico del dedo en resorte se realiza mediante la exploración clínica del dedo afecto, no siendo necesaria la práctica de radiografías ni otras pruebas complementarias.

El dedo puede estar inflamado y las molestias pueden producirse incluso en la parte dorsal del dedo, esto puede ser considerado como consecuencia del intento de los tendones extensores de vencer la resistencia del bloqueo progresivo de movimiento que se ha ido produciendo.

Puede dar la sensación de que el dolor tiene lugar en una articulación, pero en realidad el origen se halla en la cara palmar del dedo, en la cual se palpará en ocasiones un bulto o nódulo que puede ser doloroso. Es posible, en algunos casos, notar su resalte al hacer mover el dedo.

 

Tratamiento

El tratamiento persigue reducir la inflamación, eliminar el bloqueo del dedo en flexión y conseguir un movimiento completo sin dolor.

Los tratamientos muy inicialmente pasan por los antiinflamatorios clásicos, y muy ocasionalmente, por las infiltraciones con corticoides (unas inyecciones con derivados de la cortisona en la vaina del tendón afectado). Estos tratamientos, en algunos casos, y especialmente en los momentos iniciales del problema, pueden mejorar ocasionalmente el dolor durante algún tiempo.

El especialista también es posible que aconseje la conveniencia de cambiar el tipo de actividad manual con el dedo correspondiente para evitar su sobrecarga.

 

Procedimiento quirúrgico

Los planteamientos anteriores suelen revelarse como insuficientes, situación ante la que es preciso plantearse una actuación quirúrgica definitiva, consistente en abrir la primera polea tendinosa para dar paso libre al tendón afectado.

Este tratamiento se efectúa ambulatoriamente, (cirugía sin ingreso) ybajo anestesia local y practicando una pequeña incisión en la palma de la mano, en la parte correspondiente a la base del dedo afecto, siendo necesaria la movilización inmediata del dedo como parte esencial del tratamiento.

 

Consecuencias de la intervención

Después de la intervención se suelen presentar las lógicas molestias e inflamación en la zona de la herida, debidas a la cirugía y al proceso de cicatrización, las cuales pueden prolongarse durante varios días u ocasionalmente semanas.

Durante algunos días es aconsejable colocar el miembro intervenido en un cabestrillo de uso discontinuo. Asimismo, y sólo de forma inicial, se experimentará una cierta pérdida de fuerza que el paciente recuperará paulatinamente a medida que vaya ejercitando la extremidad.

 


SÍNDROME DEL TÚNEL CARPIANO


Actividades como el uso generalizado de ratones informáticos ha favorecido la agudización de esta patología, la compresión del nervio mediano en la cara anterior de la muñeca.

Una de las patologías de la mano más renombradas en los últimos años es el síndrome del túnel carpiano, que se produce cuando el llamado nervio mediano queda comprimido a nivel de la cara anterior de la muñeca en su paso bajo un túnel estrecho e inextensible. Esta es una alteración muy conocida por los especialistas, que ha vivido una importante agudización desde la aparición y uso masivo de los aparatos informáticos especialmente el ratón (Mouse).

¿Cómo aparece el síndrome del túnel carpiano?

 

El nervio mediano se extiende desde el brazo hasta la mano, y cuando pasa por la muñeca va por debajo de un ligamento -el retináculo flexor-, que forma una especie de túnel con los huesos de la muñeca. Ese es el llamado TÚNEL CARPIANO. El nervio mediano pasa por ese túnel junto a los tendones que sirven para doblar los dedos y que van desde el codo y antebrazo hasta la punta de los dedos.

Generalmente la causa de aparición del síndrome es desconocida pero cualquier problema que provoque un estrechamiento de este túnel, comprimirá el nervio, provocando un intenso dolor. Entre los detonantes de esta situación se observan el engrosamiento del ligamento, situación muy frecuente, o una fractura de la muñeca, o bien un uso repetitivo y constante de los dedos en determinadas posiciones de la muñeca.Hay muchas enfermedades que pueden asociarse a ese síndrome como la diabetes, enfermedades de la glándula tiroides o enfermedades reumáticas.

 

¿Qué molestias puede producir?

Las más frecuentes son dolor, hormigueo y/o debilidad de la mano. Es frecuente la presentación predominantemente nocturna y simultánea en las dos manos con predominio habitual de la mano dominante. Estas molestias afectan a los dedos pulgar, índice y medio, así como a la mitad del dedo anular, que son los que reciben la sensibilidad a través del nervio mediano, haciéndose especialmente sensibles cuando se desarrollan actividades como conducir, sujetar un libro o periódico para su lectura, coser o hablar por teléfono.

En casos de afectación más grave las molestias pueden aparecer de forma persistente e inclusive observar una disminución del volumen de los músculos de la base del pulgar.

 

Diagnóstico

 

La simple exploración de la mano por parte del especialista suele ser suficiente para diagnosticar el síndrome del túnel carpiano. Si el médico golpea ligeramente la cara anterior de la muñeca del paciente y éste experimenta “rampas” o sensación de descarga eléctrica, éstas pueden ser evidencias suficientes para sospechar que el paciente padece el síndrome. En algunos casos, las radiografías de la muñeca pueden ayudar a ver la causa, si es por fractura o alguna otra alteración de los huesos o las articulaciones de la zona. La electromiografía es una prueba que nos permite valorar el estado el nervio y ayuda a confirmar el diagnóstico.

 

Tratamiento

 

En general el tratamiento de elección es la intervención quirúrgica. En casos iniciales muy leves se puede intentar la mejoría de las molestias inmovilizando la muñeca con férulas de plástico durante la noche. También se puede probar el tratamiento con antinflamatorios o infiltraciones locales con derivados de la cortisona, que eventualmente pueden mejorar las molestias durante un tiempo indeterminado pero generalmente corto.

                         INCISIONES                    VISTA INTERNA SECCIÓN DEL TÚNEL

La intervención quirúrgica se realiza ambulatoriamente (cirugía sin ingreso), bajo anestesia local y mediante unas pequeñas incisiones en la muñeca y en la palma de la mano, a través de las cuales se seccionará el ligamento que comprime el nervio. La intervención acostumbra a durar de 15 a 20 minutos dependiendo de cada situación y después se aplica un vendaje de toda la mano pero dejando libres todos los dedos, recomendando su utilización y movilidad intensiva.
Durante algunos días es aconsejable colocar el miembro intervenido en un cabestrillo de uso discontinuo.
Durante las primeras semanas tras la intervención apreciará una discreta falta de fuerza que progresivamente irá recuperando en el plazo de unas semanas. Las molestias y la inflamación de la zona pueden durar unas pocas semanas.
La mejoría de las molestias que tenía antes de la intervención dependerá del estado del nervio en el momento de la intervención. En nervios poco afectados las molestias desaparecerán en muy pocos días. En nervios muy afectados, que llevaban mucho tiempo comprimidos, la mejoría puede tardar semanas o no alcanzar una mejoría completa, si bien se habrá eliminado la causa para que siga empeorando.

Complicaciones

 

Después de la intervención presentará las lógicas molestias e inflamación en la zona de la herida debidas a la cirugía y al proceso de cicatrización, las cuales pueden prolongarse durante varios días o semanas, (raramente duran meses aunque excepcionalmente pueden hacerse continuas).
Toda intervención quirúrgica lleva implícita la posibilidad de una serie de complicaciones comunes y potencialmente serias que podrían hacer variar la técnica operatoria programada y/o requerir tratamientos complementarios, tanto médicos como quirúrgicos, como las lesiones del nervio mediano, que pueden producirse por la simple separación de los mismos, (para no dañarlos) y condicionar una disminución de la sensibilidad. Este trastorno ocasional es habitualmente temporal, provocando trastornos sensitivos en los dedos anular y medio durante unos pocos días o semanas.
Durante algunos días precisará de reposo con el miembro intervenido en alto. Igualmente recibirá instrucciones de los ejercicios de rehabilitación a realizar. Inicialmente presentará pérdida de fuerza que recuperará paulatinamente a medida que vaya ejercitando la extremidad.

 

Consecuencias seguras

Riesgos anestésicos:

 

En la anestesia, como en cualquier tratamiento farmacológico pueden aparecer problemas de alergia. Por ello Vd. debe advertir siempre al médico sobre cualquier alergia medicamentosa.

Una reacción alérgica a cualquier medicamento puede producir desde la simple aparición de una reacción tipo urticaria hasta manifestaciones mucho más graves, (afortunadamente excepcionales), que lleven a un shock anafiláctico e incluso la muerte del paciente, a pesar de las medidas de reanimación.

 

Riesgos quirúrgicos:

 

  • Hematoma.
  • Cicatriz dolorosa.
  • Cicatriz queloidea o dehiscente (gruesas y retráctiles o anchas), dependen sobre todo del tipo de piel y de la cicatrización de cada persona.
  • Infección de la herida, (rara).
  • Necrosis cutáneas de los bordes de la herida, (poco frecuentes).
  • Lesiones de los ramos sensitivos del nervio mediano o del nervio cubital, que pueden producirse por la simple separación de los mismos, (para no lesionarlos) y condicionar una disminución de la sensibilidad. Este trastorno es habitualmente temporal y muy excepcionalmente definitivo y puede dejar en algún caso trastornos sensitivos en los dedos.
  • Lesiones de los vasos adyacentes, (rarísima).
  • Algodistrofia simpático refleja, (rara: Síndrome caracterizado por dolor, rigidez de las articulaciones, trastornos circulatorios locales y descalcificación ósea, que puede desencadenarse de forma refleja después de una operación, contusión, inmovilización y en ocasiones sin causa conocida. Se trata de un proceso limitado en el tiempo pero que precisa rehabilitación intensiva. Suele curar en un plazo de 3 a 12 meses, dependiendo de su gravedad. Puede dejar en ocasiones limitaciones articulares, (déficit de movilidad), de las articulaciones afectas, normalmente varias de la misma mano y más raramente del resto de la extremidad.

 

 



TENDINITIS DE "DE QUERVAIN" o TENOVAGINITIS ESTENOSANTE DEL 1er. COMPARTIMIENTO DE LA MUÑECA)

¿Qué es?

La tendinitis de De Quervain es una irritación o inflamación de los tendones que extienden (estiran), las dos primeras articulaciones del pulgar, colocándolo en posición de “auto-stop” y que se encuentran en la cara externa de la muñeca.

Dichos tendones extensores se deslizan por el interior de unos compartimentos, (una especie de túneles), que son las que sirven para dirigir el trayecto de los mencionados tendones en su recorrido por la zona externa de la muñeca, manteniéndolos adosados a los huesos (ver la flecha del dibujo).


El trastorno se produce al reducirse el diámetro del compartimento por donde discurren estos tendones haciendo difícil el movimiento de los mismos. El edema (hinchazón) que ocasiona puede producir dolor en la cara externa de la muñeca que se agrava al  girar la muñeca, exprimir, girar un pomo de una puerta, coger una sartén o verter café o agua.

 

Esta situación llega a producir progresivamente un círculo vicioso que causa  cada vez más irritación en las estructuras mencionadas y en consecuencia un dolor de frecuencia creciente, hasta que en un momento dado el tendón puede llegar a bloquearse en extensión del pulgar, (dedo estirado), causando siempre dolor al doblar el pulgar.


¿Qué lo causa?


Las causas pueden ser congénitas o inflamatorias (sobreesfuerzos, enfermedades reumáticas) o sin causa aparente. Se trata pues de una irritación de los tendones de la base del pulgar. Pueden causarla, las posiciones inadecuadas y forzadas de la mano.

Tienen más riesgo de padecer este trastorno las personas diabéticas, con gota (hiperuricemia), artrosis o artritis reumáticas.


Diagnóstico

Se realiza mediante la exploración clínica del pulgar afecto, no siendo habitualmente necesaria la práctica de radiografías ni otros métodos complementarios.

El principal síntoma es el dolor en la cara externa de la muñeca. El dolor puede aparecer de forma gradual o de repente. Puede irradiar hacia el antebrazo y empeora cuando utilizamos de alguna forma determinada la mano y el pulgar.

Puede existir edema (hinchazón), o aparecer quistes en la zona.

Puede notarse un crujido cuando movemos el pulgar. Los movimientos del pulgar y la muñeca son dificultosos, debido al edema y el dolor. La irritación del nervio que existe por encima de la corredera de los tendones puede producir entumecimiento o acorchamiento en el dorso del índice y del pulgar.


Tratamiento


El objetivo es disminuir el dolor causado por la irritación y el edema. En algunos casos, evitando las actividades que desencadenan el dolor, pueden llegar a mejorar los síntomas.
Los tratamientos iniciales pasan por los antiinflamatorios clásicos, las inmovilizaciones del pulgar y la muñeca y ocasionalmente las infiltraciones con corticoides, (unas inyecciones con derivados de la cortisona en la vaina del tendón afectado), que ocasionalmente en algunos casos, y especialmente en los momentos iniciales del problema, pueden mejorar el dolor durante algún tiempo.

Es posible que convenga cambiar el tipo de actividad manual con el dedo correspondiente para evitar su sobrecarga.

Cuando los síntomas se presentan desde hace tiempo, son severos o no se encuentra mejoría, se  indica la intervención quirúrgica.



Procedimiento quirúrgico

Los planteamientos anteriores suelen revelarse como insuficientes y se puede deber de hacer un planteamiento quirúrgico definitivo, el cual consiste en abrir el compartimento tendinoso para dar paso libre al tendón afectado.

Este tratamiento se efectúa bajo anestesia local mediante una pequeña incisión en la cara externa de la muñeca, siendo necesaria la movilización inmediata del pulgar como parte esencial del tratamiento.

 

 

¿Que complicaciones se pueden presentar?

Toda intervención quirúrgica lleva implícita la posibilidad de una serie de complicaciones comunes y potencialmente serias que podrían hacer variar la técnica operatoria programada y/o requerir tratamientos complementarios, tanto médicos como quirúrgicos.

Durante algunos días es aconsejable colocar el miembro intervenido en un cabestrillo de uso discontinuo. Igualmente recibirá instrucciones de los ejercicios de rehabilitación a realizar. Inicialmente presentará pérdida de fuerza que recuperará paulatinamente a medida que vaya ejercitando la extremidad.

 

Riesgos anestésicos:


En la anestesia, como en cualquier tratamiento farmacológico pueden aparecer problemas de alergia. Por ello Vd. debe advertir siempre al médico sobre cualquier alergia medicamentosa.
Una reacción alérgica a cualquier medicamento puede producir desde la simple aparición de una reacción tipo urticaria hasta manifestaciones mucho más graves, (afortunadamente excepcionales), que lleven a un shock anafiláctico e incluso la muerte del paciente, a pesar de las medidas de reanimación.


Riesgos quirúrgicos:

 

  • Hematoma.
  • Cicatriz dolorosa.
  • Cicatriz queloidea o dehiscente (gruesas y retráctiles o anchas), dependen sobre todo del tipo de piel y de la cicatrización de cada persona.
  • Infección de la herida, (rara).
  • Necrosis cutáneas de los bordes de la herida, (poco frecuentes).
  • Lesiones de los ramos sensitivos del nervio radial, que pueden producirse por la simple separación de los mismos, (para no lesionarlos) y condicionar una disminución de la sensibilidad. Este trastorno es habitualmente temporal y muy excepcionalmente definitivo y puede dejar en algún caso trastornos sensitivos en los dedos.
  • Lesiones de los vasos adyacentes, (rarísima).
  • Algodistrofia simpático refleja, (rara: Síndrome caracterizado por dolor, rigidez de las articulaciones, trastornos circulatorios locales y descalcificación ósea, que puede desencadenarse de forma refleja después de una operación, contusión, inmovilización y en ocasiones sin causa conocida. Se trata de un proceso limitado en el tiempo pero que precisa rehabilitación intensiva. Suele curar en un plazo de 3 a 12 meses, dependiendo de su gravedad. Puede dejar en ocasiones limitaciones articulares, (déficit de movilidad), de las articulaciones afectas, normalmente varias de la misma mano y más raramente del resto de la extremidad.

GANGLIONES O QUISTES SINOVIALES

¿Qué son?

Los quistes sinoviales o gangliones son bultos que aparecen en la mano o muñeca. Generalmente aparecen en el dorso de la muñeca, en la cara anterior de la muñeca, al final de las articulaciones de los dedos (quistes mucosos) o en la base de los dedos.
Crecen desde las articulaciones o desde la vaina de los tendones, separando el tejido que existe entre los músculos y huesos. Dentro del ganglión existe un líquido gelatinoso similar al de las articulaciones.
No existe una causa específica que explique su formación. Pueden ser dolorosos, sobre todo cuando crecen por primera vez o cuando se realizan esfuerzos mantenidos con las manos. Son más frecuentes en mujeres que en hombres, y habitualmente se presentan en personas con laxitud articular.
Los gangliones cambian frecuentemente de tamaño pudiendo incluso desaparecer completamente aunque lo más frecuente es que reaparezcan al cabo de un tiempo. Los grandes gangliones aunque no sean dolorosos son antiestéticos. Los pequeños o aquellos escondidos debajo de la piel, (ganglión oculto), pueden ser muy dolorosos y difíciles de diagnosticar.
Estos quistes no son malignos.

 

Diagnóstico

 

El diagnóstico se basa en la situación y aspecto del bulto. El médico preguntará sobre el tiempo de evolución y los cambios que se han ido produciendo en cuanto al tamaño, dolor, etc.

Es necesaria la palpación del bulto y su exploración. En algunas ocasiones pueden ser necesarias exploraciones radiológicas para descartar otros procesos como la afectación ósea o articular de otro tipo. En  caso de sospecha de un ganglión oculto puede ser de ayuda una resonancia magnética.

 

Tratamiento

Inicialmente se puede plantear un tratamiento expectante, pero si ha aumentado de tamaño o cambian los síntomas es recomendable su extirpación. Los tratamientos conservadores con medicación antiinflamatoria / analgésica, férula de inmovilización, vaciado del quiste e introducción de corticoides en su interior suelen ser muy poco eficaces y las reapariciones del ganglión y sus molestias correspondientes son muy habituales. El tratamiento quirúrgico se recomienda cuando existen molestias, compresión de estructuras adyacentes o estéticamente es inaceptable.

 

La intervención quirúrgica  consiste en la extirpación del quiste hasta su pedículo, para ello puede ser necesaria la extirpación de parte de la cápsula articular o parte de las vainas tendinosas. Tras la extirpación se recomienda la inmovilización durante un muy corto periodo de tiempo, si bien es esencial la movilidad activa de los dedos. A medida que desaparecen las molestias y el edema se van retomando las actividades habituales, normalmente en unos pocos días o semanas.

A pesar que la cirugía ofrece los mejores resultados para la extirpación de los gangliones, las recidivas son posibles aunque poco usuales.

 

Procedimiento

La intervención consiste en el aislamiento del quiste de todas las estructuras de su entorno y su extirpación para intentar que desaparezca o disminuya considerablemente la sintomatología dolorosa o compresiva que provoca.

Al finalizar la intervención la herida se sutura con un hilo quirúrgico y se aplica un vendaje de toda la mano dejando libres los dedos.Al finalizar la intervención la herida se sutura con un hilo quirúrgico y se aplica un vendaje de toda la mano dejando libres los dedos.

La intervención se realiza bajo anestesia local o regional y mediante unas pequeñas incisiones en la muñeca o en la palma de la mano. La intervención acostumbra a durar de 15 a 30 minutos dependiendo de cada situación.
Al finalizar la intervención la herida se sutura con un hilo quirúrgico y se aplica un vendaje de toda la mano dejando libres los dedos.

Los puntos se retiran en la consulta entre 12 y 15 días después.

Puede y debe utilizar los dedos de forma inmediata. Pero recuerde que no se  puede mojar la mano hasta que se le autorice, (generalmente hasta que no se han retirado los puntos). Durante las primeras semanas notará una falta de fuerza que progresivamente irá recuperando en el plazo de unas semanas. Las molestias y la inflamación de la zona pueden durar varias semanas.


Consecuencias seguras


Después de la intervención presentará las lógicas molestias e inflamación en la zona de la herida debidas a la cirugía y al proceso de cicatrización, las cuales pueden prolongarse durante varios días o semanas, (raramente duran meses aunque excepcionalmente pueden hacerse continuas).

 

Durante algunos días es aconsejable colocar el miembro intervenido en un cabestrillo de uso discontinuo. Igualmente recibirá instrucciones de los ejercicios de rehabilitación a realizar. Inicialmente presentará pérdida de fuerza que recuperará paulatinamente a medida que vaya ejercitando la extremidad.


Descripción de los riesgos típicos

Toda intervención quirúrgica lleva implícita la posibilidad de una serie de complicaciones comunes y potencialmente serias que podrían hacer variar la técnica operatoria programada y/o requerir tratamientos complementarios, tanto médicos como quirúrgicos.

 

Riesgos anestésicos:

En la anestesia, como en cualquier tratamiento farmacológico pueden aparecer problemas de alergia. Por ello Vd. debe advertir siempre al médico sobre cualquier alergia medicamentosa.

Una reacción alérgica a cualquier medicamento puede producir desde la simple aparición de una reacción tipo urticaria hasta manifestaciones mucho más graves, (afortunadamente excepcionales), que lleven a un shock anafiláctico e incluso la muerte del paciente, a pesar de las medidas de reanimación.


 Riesgos quirúrgicos:

  • Hematoma.
  • Cicatriz dolorosa.
  • Cicatriz queloidea o dehiscente (gruesas y retráctiles o anchas), dependen sobre todo del tipo de piel y de la cicatrización de cada persona.
  • Infección de la herida, (rara).
  • Necrosis cutáneas de los bordes, (raras).
  • Lesiones de nervios adyacentes, que pueden producirse por la simple separación de los mismos, (para no lesionarlos) y condicionar una disminución de la sensibilidad. Este trastorno es habitualmente temporal y muy excepcionalmente definitivo y puede dejar trastornos sensitivos en el dorso de pulgar e índice.
  • Lesiones de los vasos adyacentes, (rarísima).

 



ENFERMEDAD DE DUPUYTREN 

¿Que es?


Es una dificultad anormal para extender los dedos (estirarlos). Esto también puede suceder cuando las articulaciones están inflamadas (artrosis o artritis), o bien en el dedo en resorte, en estos casos se debe a otro tipo de trastorno.
La Enfermedad de Dupuytren es debida a una pérdida de la estructura normal de un tejido que se halla bajo la piel de la palma de la mano y dedos y que se denomina aponeurosis palmar superficial. Puede presentarse de diferentes formas pero empieza habitualmente como un nódulo (bulto) que se asemeja a una callosidad, progresivamente va desarrollando una estructura en forma de cordón que va traccionando del dedo y llega a colocarlo en flexión (doblado), imposibilitando la extensión del dedo (estirarlo).

 

Características


Su causa se desconoce, puede afectar a todos los dedos de la mano, empezando habitualmente por el anular o el meñique, siendo la afectación de los otros dedos mucho más rara. Puede recidivar (reproducirse), aunque en la mayoría de los casos tarda más de 10 años, y puede aparecer sucesivamente en dedos que primariamente no se habían afectado.
No es doloroso, salvo características personales de función de las manos, y no es maligno.
Suele afectar principalmente a la población genéticamente procedente del Norte de Europa y es más frecuente en personas de piel blanca y ojos claros o con antecedentes familiares de estas características.
Afecta predominantemente a los hombres en proporción de 7 a 1.
No suele presentarse antes de los 40 años y cuanto más tardíamente se presenta más benigna es su evolución; aunque hay presentaciones juveniles agresivas y presentaciones femeninas.
Es más frecuente en diabéticos, alcohólicos y pacientes que tomen medicación antiepiléptica, aunque eso no quiere decir que todos los pacientes tengan estos problemas, ni que todos los pacientes que tienen estos problemas hayan de padecer una enfermedad de Dupuytren.

 

¿Cómo se produce?
Es una enfermedad que se desarrolla lentamente. El primer signo es un nódulo en la palma de la mano que acostumbra a estar a la cerca de la base del anular o del meñique. El nódulo, que puede confundirse con un callo, no es doloroso pero puede ser sensible al tacto. Gradualmente otros nódulos se pueden ir notando e ir extendiéndose hasta provocar una contractura de la primera articulación del dedo. Los tendones flexores no están afectados directamente. La piel que los recubre se arruga y se palpan cordones ásperos de tejido a lo largo de todo el dedo. Si el proceso continúa, estos cordones traccionan el dedo hacia la palma de la mano.
Habitualmente se afecta primero el anular y el meñique, después el medio y el índice o el pulgar.
El problema no es el dolor sino la restricción del movimiento y la deformidad que causa. Es normal que afecte a las dos manos, aunque en diferentes grados y localizaciones.
La evolución de la enfermedad es difícil de predecir. No se conoce exactamente que desencadena la formación de los nódulos y de los cordones. El tejido que los rodea es un tejido normal.

Hay muchas personas que no consultan al médico hasta que la contractura está muy avanzada. El único tratamiento es el quirúrgico. Si sólo hay uno o varios nódulos y no hay retracción o no hay molestias, no se aconseja la cirugía ya que hay nódulos que no la desarrollarán y porque es más difícil intervenir una mano que ya ha sido operada.

Como orientación, podemos decir que si se coloca la mano plana y boca arriba sobre la mesa y hay un dedo que es incapaz de tocar la mesa del mismo modo que se colocan los otros será el momento de platearse la intervención quirúrgica.

Tratamiento
Aunque se opere no podemos asegurar categóricamente que no será necesario volver a operar más adelante. El objetivo de la cirugía es devolver la función útil de los dedos.
Los resultados acostumbran a ser buenos y los dedos pueden volver a hacer extensión completa; siempre y cuando las articulaciones de los mismos no se hayan retraído y tengan una cierta rigidez, entonces las pretensiones son más modestas y deberemos pensar en dedos útiles aunque no se extiendan completamente. No obstante la enfermedad puede volver a afectar la mano incluso muchos años después de la cirugía o afectar otro dedo poco tiempo después.

 

 

Después de la cirugía


Es importante que siga las prescripciones postoperatorias.
Puede ser que sea necesario llevar una férula si es que el dedo estaba muy flexionado (doblado).
Puede ser que sean necesarios ejercicios para recuperar el movimiento completo de los dedos.

 

Consecuencias seguras


Después de la intervención presentará las lógicas molestias e inflamación en la zona de la herida debidas a la cirugía y al proceso de cicatrización, las cuales pueden prolongarse durante varios días o semanas, (raramente duran meses aunque excepcionalmente pueden hacerse continuas).
Durante algunos días es aconsejable colocar el miembro intervenido en un cabestrillo de uso discontinuo. Igualmente recibirá instrucciones de los ejercicios de rehabilitación a realizar. Inicialmente presentará pérdida de fuerza que recuperará paulatinamente a medida que vaya ejercitando la extremidad.

 

¿Que complicaciones se pueden presentar?


Toda intervención quirúrgica lleva implícita la posibilidad de una serie de complicaciones comunes y potencialmente serias que podrían hacer variar la técnica operatoria programada y / o requerir tratamientos complementarios, tanto médicos como quirúrgicos.


Riesgos anestésicos:


En la anestesia, como en cualquier tratamiento farmacológico pueden aparecer problemas de alergia. Por ello Vd. debe advertir siempre al médico sobre cualquier alergia medicamentosa.
Una reacción alérgica a cualquier medicamento puede producir desde la simple aparición de una reacción tipo urticaria hasta manifestaciones mucho más graves, (afortunadamente excepcionales), que lleven a un shock anafiláctico e incluso la muerte del paciente, a pesar de las medidas de reanimación.


Riesgos quirúrgicos:

 

  • Hematoma.
  • Cicatriz dolorosa.
  • Cicatriz queloidea o dehiscente (gruesas y retráctiles o anchas), dependen sobre todo del tipo de piel y de la cicatrización de cada persona.
  • Infección de la herida, (rara).
  • Necrosis cutáneas de los bordes de la herida, (poco frecuentes).
  • Lesiones de los ramos sensitivos del nervio mediano o del nervio cubital, que pueden producirse por la simple separación de los mismos, (para no lesionarlos) y condicionar una disminución de la sensibilidad. Este trastorno es habitualmente temporal y muy excepcionalmente definitivo y puede dejar en algún caso trastornos sensitivos en los dedos.
  • Lesiones de los vasos adyacentes, (rarísima).
  • Algodistrofia simpático refleja, (rara: Síndrome caracterizado por dolor, rigidez de las articulaciones, trastornos circulatorios locales y descalcificación ósea, que puede desencadenarse de forma refleja después de una operación, contusión, inmovilización y en ocasiones sin causa conocida. Se trata de un proceso limitado en el tiempo pero que precisa rehabilitación intensiva. Suele curar en un plazo de 3 a 12 meses, dependiendo de su gravedad. Puede dejar en ocasiones limitaciones articulares, (déficit de movilidad), de las articulaciones afectas, normalmente varias de la misma mano y más raramente del resto de la extremidad.



FRACTURA Y PSEUDOARTROSIS DE ESCAFOIDES


La mayoría de las veces un hueso roto es fácil de ver. El área alrededor de la rotura puede ser dolorosa, estar hinchada o deformada. Pero algunas veces un hueso puede romperse sin que se de demasiada cuenta. Esto es lo que sucede habitualmente con el escafoides (hueso del carpo que es fundamental para la mecánica de la muñeca).
Muchas personas con un escafoides roto (fracturado), piensan que han sufrido un esguince de la muñeca en lugar de una fractura, puesto que no se ve una deformidad apreciable y la hinchazón es muy poca y el dolor puede ser poco importante.

El escafoides está situado en la muñeca, en la zona que corresponde al lado del pulgar. Tiene una forma que recuerda vagamente a la de una silla de montar.

La irrigación sanguínea entra desde la parte más próxima a los dedos (distal), pero la mayoría de las fracturas tienen lugar en la porción media o más cerca del antebrazo (proximal). Esto representa un problema puesto que la irrigación sanguínea puede no alcanzar bien la zona de la fractura para producir una adecuada y rápida curación  ye hueso no consolida permaneciendo fracturado (pseudoartrosis)

 

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¿Quién tiene más posibilidades de fracturarse un escafoides?


Las fracturas de escafoides alcanzan aproximadamente un 60 % de todas las fracturas de los huesos del carpo, (muñeca excluyendo el radio y el cubito). Habitualmente se producen en hombres entre 20 y 40 años de edad siendo más infrecuente en niños y en adultos mayores de esa edad. La rotura se produce normalmente en caídas con la muñeca extendida (doblada hacia atrás).
Es muy frecuente en las lesiones deportivas y de tráfico (moto principalmente).
El ángulo en el cual la muñeca se golpea contra el suelo es determinante, si es de 90º o más, el escafoides puede fracturarse. Si es menor de 90º, la fractura puede producirse en el extremo distal del radio (hueso inmediatamente por arriba del escafoides).

 

Signos y síntomas


- Dolor en la muñeca en el lado correspondiente al pulgar.
- Movilidad y a veces la fuerza de prensión con puño cerrado pueden ser dolorosas.
- Puede haber alguna zona hinchada en la parte de la muñeca correspondiente al pulgar tanto en la cara posterior como en la cara lateral.
- El dolor agudo puede ceder para dar paso a un dolor profundo y sordo, a veces poco intenso y en general poco definible.
- Importante molestia a la presión en la zona conocida como "tabaquera anatómica" (área triangular enmarcada por los tendones del pulgar en la zona de la muñeca).

 

Diagnóstico


Si tras una caída usted piensa que tiene un esguince de la muñeca, consulte a un médico tan pronto como le sea posible. Éste le explorará la muñeca, le preguntará sobre las circunstancias de la lesión y le pedirá unas radiografías.
A menos que la fractura esté desplazada, (los extremos de la fractura no se tocan), puede ser difícil apreciar una fractura de escafoides en las primeras radiografías. Incluso en este caso su médico puede ser que inmovilice su muñeca con una férula (parte de un yeso) o con un yeso completo alrededor de 10 días.
Es posible que se le repita la radiografía después de este tiempo o que se le pidan otras pruebas complementarias como una Tomografía Axial Computarizada (T.A.C.) u otros métodos.

 

Tratamiento


Viene determinado por la localización de la fractura, el grado de desplazamiento y si hay otras lesiones asociadas. La mayoría de las lesiones de escafoides se trataban con un yeso desde la base de la uña del pulgar hasta la zona inmediatamente por debajo del codo. Más modernamente se suele indicar un tratamiento quirúrgico con incisión mínima de la piel y colocación de un tornillo para evitar un tiempo muy largo de yeso.

 

El tiempo de consolidación de las fracturas puede oscilar entre los 2 y los 4 meses o incluso más.

El yeso deberá revisarse periódicamente para asegurar su correcta colocación y la inmovilidad de la zona correspondiente. Tras la inmovilización puede necesitarse un periodo de rehabilitación a fin de mejorar la movilidad y la fuerza.

Incluso en el caso de un enyesado inmediato y correcto, el escafoides puede no consolidar (soldarse la fractura) correctamente, esto es lo que se llama pseudoartrosis (falta de consolidación). En este caso la operación es lo más recomendable, con la colocación de un injerto óseo procedente del radio del mismo lado y una fijación por tornillos o agujas de Kirschner (pequeños clavos especiales), alcanzando la consolidación en un 80% de los casos

 

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La cirugía puede ser necesaria también en caso de fracturas desplazadas o acompañadas de otras lesiones, en la intervención se persigue la alineación correcta de la fractura y su estabilización con tornillos o agujas de Kirschner. En algunas ocasiones se puede necesitar injerto óseo.

Las fracturas de escafoides a menudo tardan en consolidar. Un retraso en el diagnóstico puede incrementar el riesgo de una consolidación defectuosa, retrasando la curación o abocando a largo plazo a una artrosis de la muñeca con otros problemas adicionales.

 

Consecuencias seguras


Después de la intervención presentará las lógicas molestias e inflamación en la zona de la herida debidas a la cirugía y al proceso de cicatrización, las cuales pueden prolongarse durante varios días o semanas, (raramente duran meses aunque excepcionalmente pueden hacerse continuas).
Durante algunos días es aconsejable colocar el miembro intervenido en un cabestrillo de uso discontinuo. Igualmente recibirá instrucciones de los ejercicios de rehabilitación a realizar. Inicialmente presentará pérdida de fuerza que recuperará paulatinamente a medida que vaya ejercitando la extremidad.

 

¿Que complicaciones se pueden presentar?


Riesgos más importantes:


Todo tratamiento médico comporta una serie de riesgos o posibles complicaciones.

 

Si el médico le propone este tratamiento es porqué opina que el balance entre riesgos y beneficios puede ser positivo para usted. Los riesgos más frecuentes y/o importantes son:

 

En todos los casos o frecuentemente:

  • Pérdida de movilidad que puede variar en función del tipo de lesión, evolución, rehabilitación, etc. En algunos casos puede ser necesario fijar la articulación con lo cual se pierde movilidad en la misma.
  • Molestias en la zona de la intervención como consecuencia de la cirugía, del proceso de cicatrización y de la adaptación de los músculos. Estas molestias generalmente se prolongan durante un tiempo y en algunos casos no desaparecen.

 

Infrecuentes:

  • Pseudoartrosis o ausencia de consolidación de la fractura.
  • Lesión de los vasos y/o nervios de la pierna y/o lesiones intraarticulares. Estas lesiones pueden ser más o menos importantes. Las graves son muy infrecuentes.
  • Obstrucción venosa y/o hinchazón de la extremidad donde se ha realizado la intervención.
  • Daño en los cartílagos hecho que puede favorecer una futura artrosis.
  • Infección que puede ser superficial (se puede resolver con limpieza local y antibióticos) o profunda. Esto último incluso puede suceder meses después de la intervención.
  • Daño en la circulación sanguínea del hueso (necrosis avascular) que puede favorecer una futura artrosis.
  • Son muy infrecuentes complicaciones del tipo: insuficiencia respiratoria aguda (embolia grasa), alteraciones graves irreversibles de los músculos, nervios y vasos (síndrome compartimental) u otras complicaciones con riesgo vital.
  • Algodistrofia simpático-refleja: es un síndrome caracterizado por dolor, rigidez de las articulaciones, trastornos circulatorios locales y descalcificación ósea que puede aparecer después de una intervención quirúrgica, contusión, inmovilización o sin causa conocida. Se trata de un proceso limitado en el tiempo pero que precisa de rehabilitación intensiva. Según su intensidad puede ocasionar secuelas de limitaciones articulares en una o varias articulaciones de la extremidad.
  • Los propios de la medicación anestésica. Como en cualquier otro tratamiento farmacológico pueden aparecer reacciones alérgicas, por tanto es esencial que usted informe sobre las alergias que padezca.
  • Una reacción alérgica a cualquier medicamento o anestésico puede producir desde la aparición de una reacción del tipo "urticaria" hasta manifestaciones mucho más graves y, afortunadamente, excepcionales que podrían significar riesgo vital.

Debe tener en cuenta que en la recuperación su colaboración es esencial. Por ello tendrá que realizar unos ejercicios que el médico le indicará. Inicialmente tendrá que reposar unos días. También es posible la necesidad de un yeso durante un tiempo.